Sexo y otras adulteces en los dibujos animados

miércoles, 7 de enero de 2009


Todo lo que usted siempre quiso saber acerca de los dibujos animados y nunca se atrevió a preguntar

Hasta la década de los ochenta, el dibujo animado era sinónimo de entretenimiento exclusivo para niños, con temas cándidos e inocentes y expresiones de los valores tradicionales inculcados por la religión católica. Las escenas que ahí se mostraban no siempre eran pacíficas pero la violencia no traía consecuencias. Los antagonistas fueron en su primera etapa el bueno contra el malo (Popeye versus Brutus) y luego el más sagaz o pícaro contra el amargado (Bugs Bunny versus Elmer Gruñon); las historias no planteaban ninguna disyuntiva moral ni filosófica porque carecían de líneas argumentales, eran más bien una sucesión de gags cómicos concatenados bajo una circunstancia; aún así, los dibujos animados incorporan cuestiones de género y rasgos sexis como los de Betty Boop o hiperdesarrolladas “caperucitas rojas” de Tex Avery. Ninguna de estas figuras tuvo problemas hasta que Frederic Werthan y el senador McCarthy protestaron con el argumento de que estos dibujos pervertían a los párvulos. Por esta razón, ambos crearon el famoso código de la moral impuesto a todos los medios de masas (es decir, cine y cómic), el mismo que obligaba a la profilaxis a cualquier síntoma de sexo o posición política en contra del Establishment. Por ejemplo, el código (1*) estipulaba lo siguiente: "Se prohibe todo lo que vulnere el buen gusto, tanto en dibujo como en texto. Nada de obscenidades, deformidades físicas, vulgarismos y coloquialismos. Tampoco se puede ridiculizar las religiones, mostrar desnudos, posturas lascivas, vestidos incorrectos, ni exagerar los atributos femeninos." En la década del 60, muchas personas se dan cuenta de que los mismos protectores de la moral son los que jalan el gatillo en otros escenarios políticos, entonces aparecen corrientes contestatarias como el movimiento hippie y el underground. De esta última nacería poco después el primer dibujo animado considerado para adultos, “Fritz the cat”, un personaje salido del cómic y creado por Robert Crumb. Otros factores que facilitaron la aparición de la animación para adultos son el cine y la televisión, medios que formaron parte de la vida de muchos niños que al crecer generaron un nicho con adultos cautivos por la animación pero que estaban preparados para propuestas más acordes con su desarrollo. Desde este campo, en Japón aparece en la década del 80 el Hentai, una propuesta en la que hay sexo explícito y escenas en las que la sangre compite en cantidades con las del género gore. Este producto, junto con otros géneros como el shonen para jóvenes y el shoujo para jovencitas, llegó en los años 90 a Latinoamérica al darse el cambio de dominio de los mercados: Muchas grandes empresas norteamericanas fueron compradas por capital japonés, es por eso que en las ferias como Midia o Cannes, los las distribuidoras norteamericanas las que ofrecen productos del anime como Dragon Ball o Evangelion. Fritz the cat" Robert Crumb es como un personaje salido de una novela de Kafka, flaco, desgarbado y con la apariencia de un nerd. No era de los más populares de la escuela y solía erotizarse rozando los zapatos de las compañeras que se sentaban cerca de él. Con un padre dedicado a las ventas comprendió rápidamente que una cosa era la sonrisa forzada frente a los clientes y otra era la violencia verbal y física con la cual lo criaron a él y a sus hermanos, por eso, cuando la revuelta contestataria juvenil de 1968 incendió el mundo desde la universidad de Berkeley hasta París, el joven Crumb encontró la situación ideal para tomar su revancha a través del cómic y así representar lo que la sociedad había hecho con su vida. Desde ese año empezó a publicar la revista contracultural "Zap Comix", a experimentar con LSD y a gozar con una fama de autor maldito que le permitió no solo acceder a los zapatos, sino también a las jovencitas que lo llevaban puestos. Entre 1959 y 1965 Crumb dibujó las andanzas de Fritz, un gato desvergonzado y amoral. Este personaje era claramente la antítesis de los seres antropomorfos de la factoría Disney. Steve Krantz compró los derechos para llevarlo al cine y así, en 1972, bajo la dirección de Ralph Bakshi, Fritz the cat ("El gato caliente") tuvo el honor de ser el primer dibujo animado clasificado con una "X". Crumb, que no participó en la elaboración del filme, quedó muy irritado por los resultados del cambio del personaje, así que lo mató a través de la revista "The people´s comics" donde una ex amante apuñala a Fritz con un picahielo. Con el gato Fritz, el género de animación para adultos se definió por completo como aquel que por su contenido en imágenes o argumentos social, filosófico, violento y sexual, no está orientadas al público infantil, pues los niños no manejan los criterios para discernir e interpretar la realidad de la fantasía.




La seducción de la inocencia
En la década del 70, el dibujo animado en general sufrió su época más decadente, los argumentos, otrora ingeniosos y originales, se tornaron fútiles y repetitivos, y remakes como el de "The Flintstones" o la aparición de Batman y Robin junto al inefable "Scooby-Doo" solo eran muestras de que la frase "Todos los dibujos animados son para niños" eran traducidas por los productores como "si solo lo ven niños, para qué necesitamos ser ingeniosos". Sin embargo, esta incoherente formula se agotó al darse de cara con la realidad de una sociedad en la que los medios de comunicación llegaban con historias mucho más fantásticas y cruentas para los niños. La transmisión de la guerra en vivo, los escándalos políticos, la aparición de los "reality shows" y una crisis económica mundial estaban educando a los niños que se vieron obligados a relegar la inocencia de un balazo.


Muertos así Papá Noel, el ratón Mickey y el conejo de Pascua, la industria de la animación quedó en la disyuntiva de desaparecer o empezar a producir cosas como "He-Man", "G.I. Joe" o permitir la llegada de los "mechas" para público juvenil (dibujo animado japonés donde los personajes principales son los robots). Así aparecen "Mazinger Z" o "Gundam", dibujos donde el argumento ya no era tan solo "buenos contra malos" sino que introducía elementos antes considerados tabú para las producciones occidentales como la muerte, mujeres protagonistas y una dosis de violencia pocas veces vista que sembraron el germen de lo que es hoy el movimiento Anime. Mientras que los dibujos animados para adultos de producción comercial prácticamente no existían, el mismo productor de "Fritz the cat" probó suerte en 1974 con el mismo personaje en "The Nine Lives of Fritz the Cat", pero a esa altura, al público ya no le pareció tan escandalosa como antes. Habría que mencionar también "Heavy Metal", hoy considerada película de culto pero que sin embargo por sus disímiles estilos e historias no llegó a gravitar lo suficiente como para contribuir al género de animación para adultos. Perdida la inocencia, la década del 80 fue propicia para la aparición de un nuevo tipo de dibujo animado occidental, más irreverente, divorciado por completo de la estética de Disney y con una visión ácida para cuestionar y parodiar a la sociedad, mientras que desde el Japón, el anime empezó a salir de sus fronteras y desplazar al monopolio norteamericano gracias a que concordaba más con el espíritu desenfadado y agnóstico del momento.



Los Simpson y otras adulteces El lanzamiento de la película "Quién engañó al conejo Roger?" en 1986 fue el regreso por la puerta grande del dibujo animado bien hecho, retomando el tipo de animación usada en la edad de oro (de 1930 a 1960), lo único que varió fue que la tecnología que optimizó el trabajo, pues los acabados -que era una verdadera labor de artesanos artistas pero que empleaban mucho tiempo en obtenerse- habían cedido su lugar a los ordenadores mucho más eficientes y baratos, permitiendo que los animadores volvieran a tener el control sobre su trabajo, que antes se veía recortado en calidad por culpa del presupuesto. En 1987 aparece en la cadena Fox "The Simpsons", una ácida critica a la familia clasemediera americana, que demostró que un dibujo feo no necesariamente era señal de mala animación. Estos personajes mostraban todo el desencanto y lo irreal de los valores tradicionales proclamados formalmente por décadas en los Estados Unidos y marcaron la pauta a toda una nueva generación de personajes que se salieron del molde típico de "dibujos animados solo para niños", estableciendo en la televisión que el segmento joven y adulto también quería ver dibujos animados. Aparecen entonces "Beavis and Butt-Head", "Ren & Stimpy" que en definitiva establecerían al "feísmo" como el estilo de los 90 (un detalle: hace un par de semanas, la prestigiosa revista Empire nombró a la familia amarilla como la serie de televisión más popular por encima de series con actores reales). Por otro lado, la aparición de nuevos canales de televisión vía cable aumentaría la demanda de productos orientados a jóvenes y adultos, además de influir en la realización de los nuevos cartoons para niños. Ejemplo de esto son "La vaca y pollito", "El Laboratorio de Dexter", "Johnny Bravo", "Rugrats", "La vida moderna de Rocko" y un largo etcétera de programas que dejaron la candidez de antaño par poder competir en contenidos con los juegos de video, Internet, y las barrabasadas de las telenovelas y reality shows que por mala política de programación son ahora su competencia directa en el horario. En los tiempos que corren, los dibujos animados adultos dejaron las estanterías caletas en los sex shops y se pasean impúdicamente por los canales de cable, donde se hace gala de temas que seguro harán revolverse en su tumba al Dr. Whertan y compañía. En el nuevo siglo no solo el sexo define el género de dibujo para adultos; de hecho, se ha separado lo que es un dibujo animado pornográfico del tema sexo que es presentado en los dibujos animados para adultos como uno más de los temas que pueden incluir alegatos en contra de la política, religión o costumbres de lo que era antes considerado solo para ser discutidos en foros ajenos a los “cartoons”. Por ejemplo, en “American Dad” se ve a Dios tratando de convencer a Bush que deje de decir “que tienen una relación muy cercana”; en "Family Guy", otra sitcom, el propio creador Seth McFarlane pone en tela de juicio la sexualidad del menor de la familia. Ahora la discriminación racial y sexual, las guerras en nombre de la religión, el desempleo, sexo, drogas, o la explotación del hombre por el hombre, son temas tocados con sarcasmo por los personajes animados que incluso ya muestran declaradamente la homosexualidad en una pareja de superhéroes, “The Ambiguously Gay Duo”, trasmitidos en un segmento de Saturday Night Live. Algunos segmentos para adultos son Adulto Swin (Cartoon Network) y “No molestar” (Fox).


La invasión nipona: El hentai Japón es actualmente uno de los mayores productores de animación del planeta, tanto así que su media de producción es de 7 horas semanales de animación, lo que constituiría más o menos realizar 4 largometrajes de esos que a Disney le toma alrededor de 2 años para uno solo. Tal cantidad cubre la demanda de un mercado bien segmentado en cuanto a publico, y una distribución que se realiza por televisión, cine y dispensadores como los que aquí se utilizan para comprar gaseosa. Parte de su ingreso al Perú se debe en primer lugar a la inexistencia de un mercado local con contenidos propios. Además, al igual que una serie de programas que se pasan por señal abierta, formó parte de toda una política cultural para mantener al público alejado del verdadero debate: un gobierno dictatorial populachero y corrupto que se levantó en peso a todo un país, y que muchos dueños de canales se apresuraron a adular con una ecuación ramplona de “si es japonés = hay que ponerlo”. El hentai es el dibujo animado dirigido al público adulto, donde el sexo, la violencia y la fantasía se reúnen a un guión bien realizado y con un lenguaje cinematográfico muy eficiente. Al menos en su primera etapa, con producciones como "Wicked City", "Ghost in the Shell", o "Blue Girl", el éxito obtenido fuera de sus fronteras rebajó la calidad en los argumentos, mercantilizando la fórmula y volviéndola sinónimo de actos depravados como en "Demon Beast Invasion" y toda una secuela de películas donde todo se vale. Esto ha provocado que producciones dirigidas a un público distinto incluyan de manera disimulada escenas donde la protagonista se pega un duchazo con la puerta abierta; la ya clásica Dragon Ball donde Goku, de puro curioso le quita el calzoncito a Bulma, o el "inesperado" viento que levanta una falda por aquí o abre una blusa por allá. Estos y muchos otros ejemplos han provocado en nuestro país una serie de acusaciones. Como lo dijimos, el problema radica en insistir en que todo dibujo animado esta hecho solo para niños. Esto sucedió no solo con este tipo de producciones sino con Ren&Stimpy o Ranma ½, que fueron programados en horarios infantiles. Por suerte también hay canales dedicados a emitir contenidos propios para niños, aunque tratándose de la televisión nacional el criterio que debería de seguir los programadores es el de darse el trabajo de leer en las etiquetas el cartelito que indica la recomendación del productor para señalar a qué público va dirigido, para que de esta manera los padres no utilicen la televisión como niñera de sus hijos y ejerzan su tutoría revisando los contenidos, incluso en los supuestos canales con programación infantil.